Vamos a ver. Hay una pregunta que todos los que estamos en la administración deberíamos hacernos al menos una vez en la vida (y cuanto antes, mejor): ¿con cuánto dinero voy a llegar realmente a la jubilación?
Y no hablamos solo de la pensión pública. Esa parte ya nos la calcula más o menos la Seguridad Social o Clases Pasivas. Hablamos del patrimonio completo. Pensión + ahorros + lo que hayas invertido durante tu carrera laboral.
Porque la brecha entre una cosa y la otra suele ser una sorpresa desagradable para quien nunca lo ha mirado.
La diferencia entre los que hacen este cálculo pronto y los que lo hacen tarde (o no lo hacen nunca) es abismal. Los primeros entienden a tiempo que tienen todas las condiciones a favor y actúan. Los segundos llegan a los 58 años con cara de póker pensando "ostras, tendría que haber empezado con 30". A toro pasado, claro.
Por eso hemos preparado una calculadora gratuita específica para el perfil de los que estamos en la función pública. Pero antes de soltarla, conviene entender bien qué hay detrás de los números. Si no, sale humo pero no aprendes nada.
Por qué hay que calcularlo. Y por qué ya.
La pensión media de jubilación en España a finales de 2025 rondaba los 1.461 €/mes, según datos de la propia Seguridad Social. Para los que estamos en la administración con cotizaciones altas y carreras largas, esa cifra puede subir a los 2.850-3.175 €/mes si se llega al tope de la pensión máxima (3.267,60 € brutos en 2025, para ser exactos).
Suena bien, ¿no? Pues para. Respira. Y hazte estas tres cuentas con una calculadora al lado:
- Si hoy cobras 2.500 € netos y te jubilas con 2.120 € (cálculo realista para un A2 con carrera completa), estás perdiendo 380 €/mes de golpe. Son 4.560 € al año menos en tu bolsillo.
- Si tu jubilación dura 22 años (edad media real de jubilación en España: 64,8 años; esperanza de vida al llegar allí: 87 años para mujeres, 83,6 para hombres), la brecha total acumulada asciende a unos 100.000 € que tienes que cubrir con algo.
- Y ojo, esto es sin meter la inflación en la ecuación. Porque la inflación es la que va erosionando el poder adquisitivo real de las pensiones silenciosamente. Un 2,5% anual durante 20 años se come casi el 40% del valor real.
La conclusión, guste o no guste, es una: la pensión pública, sola, no va a dar para mantener el nivel de vida. No es catastrofismo de YouTubers financieros. Son cuentas. Las puede hacer cualquiera.
Y aquí viene la parte buena. Los de nuestro gremio tenemos, precisamente, las condiciones ideales para montar un colchón de inversión que cubra esa brecha. Solo necesitas dos cosas: saber cuánto meter al mes y dejar pasar el tiempo. La calculadora es la herramienta que te dice el "cuánto".
Interés compuesto: la parte aburrida que te hace rico
Dicen que Einstein lo llamó la octava maravilla del mundo. Probablemente nunca lo dijo (es una de esas frases apócrifas que circulan por internet desde los noventa), pero da igual. El concepto es real y es lo más potente que tiene un pequeño inversor.
Mira. Funciona así de simple: tus ganancias empiezan a generar ganancias por su cuenta. Tú inviertes 100 y el mercado te da 7. Al año siguiente, ya no inviertes 100 sino 107. Y el 7% se calcula sobre 107, no sobre 100. Al siguiente, sobre 114,49. Y así. Y así. Y así.
Parece una bobada. Los primeros cinco años es una bobada. Pero a los veinticinco años... la diferencia es bestial.
Interés simple: metes 10.000 € al 7% anual. Cada año te dan 700 limpios. En 30 años tienes 10.000 + (700 × 30) = 31.000 €.
Interés compuesto: metes 10.000 € al 7% anual. Año 1, te dan 700. Año 2, ya tienes 10.700 y el 7% se aplica sobre esa cifra, son 749 €. Año 3, sobre 11.449. Y así. Al cabo de 30 años tienes 76.122 €.
Mismo capital inicial. Misma rentabilidad. Resultado: más del doble.
Ahora mete una capa más. No solo inviertes 10.000 € una vez, sino que aportas una cantidad fija todos los meses. Cada aportación nueva genera, a su vez, su propio interés compuesto desde el momento en que la haces. Los efectos se multiplican.
Ahí es donde la cosa se pone seria.
Valor futuro con aportaciones periódicas
PMT = aportación mensual | r = rentabilidad mensual | n = número de meses
No hace falta que te aprendas la fórmula. Para eso está la calculadora, que te lo hace en décimas de segundo. Lo importante es la intuición detrás: el tiempo es el factor más potente de la ecuación. Muchísimo más que la cantidad.
Por eso 200 € al mes durante 30 años genera mucho más patrimonio que 400 € al mes durante 15 años. Aunque el total aportado sea el mismo (72.000 €), el resultado final cambia por decenas de miles de euros. Por culpa (a favor) del tiempo.
Cuatro perfiles reales. Cuatro cifras.
Vamos a aterrizarlo con cuatro casos que cualquiera de los de la administración puede reconocer. Suponemos rentabilidad del 7% anual, que es conservadora respecto a la media histórica del MSCI World del 8,43%.
Mira el caso de Ana con atención. Aporta 500 € al mes (más o menos el 14,6% de su nómina neta) con 35 años por delante. Resultado: cerca de 900.000 € en patrimonio acumulado al llegar a la jubilación. Casi un millón de euros. Y eso va por encima, no en sustitución, de la pensión pública que le toque.
Eso, amigos, se llama libertad financiera real. Elegir cuándo te jubilas, no aguantar hasta que te dejen.
Pero mira también a Carlos. 75 € al mes. Un sueldo modesto. Empezando tarde, con 40. Y aun así, casi 59.000 € extra. Esa cifra es exactamente la diferencia entre una jubilación "apañada" y una en la que puedes viajar, ayudar a los nietos o simplemente no pasar agobio con la factura de la luz.
Empezar pronto > aportar mucho
Esta es la lección más importante de todo el artículo. Vamos a visualizarla.
Compañero A (empieza a los 30): invierte 200 €/mes durante 35 años. Aporta de su bolsillo 84.000 €. Valor estimado al 7%: 442.500 €
Compañero B (empieza a los 40): invierte 350 €/mes durante 25 años. Aporta de su bolsillo 105.000 €. Valor estimado al 7%: 271.400 €
El compañero A mete 21.000 € menos de su bolsillo pero se queda con 171.100 € más de cartera. El tiempo gana a la cantidad. Siempre.
Léelo dos veces si hace falta. Porque no hay cantidad de dinero que compense los años perdidos. El interés compuesto necesita décadas para hacer su trabajo exponencial. Los primeros años parecen una tortuga. A los últimos diez parece un cohete. Y si no arrancas pronto, simplemente nunca llegas al tramo del cohete.
La inflación. Esa que nadie ve y todo se lo come.
Pregunta lógica: "vale, pero si la inflación es del 2,5%, ¿no se me está comiendo gran parte de ese 7%?". Sí. Y no.
La rentabilidad real (descontando inflación) de un MSCI World ronda históricamente el 5,5-6%. Lo cual, para una cartera diversificada de renta variable global, sigue siendo una barbaridad que no ofrece ningún otro activo accesible al pequeño inversor. Ningún depósito. Ninguna letra del Tesoro. Ningún plan de pensiones bancario.
Y aquí viene otra ventaja brutal de los que estamos en la administración: nuestra nómina se revaloriza (parcialmente, ya lo sabemos) con el IPC. Eso significa que podemos ir subiendo la aportación mensual a medida que nos suben el sueldo, sin notar el esfuerzo en el día a día. Subes el sueldo un 3%, subes la aportación un 3%. Neutral para tu bolsillo, brutal para tu cartera.
Si empiezas con 200 € y los subes solo 10 € al año, a 30 años acabas metiendo mucho más sin que en ningún momento hayas notado un tirón. Nuestra calculadora incluye la opción de simular este incremento anual. Merece la pena jugar con ella.
Cómo es la calculadora y qué te dice
Hemos construido la Calculadora del Funcionario Inversor pensando en nuestra realidad. No es una calculadora genérica copiada de cualquier web. Está adaptada.
- Metes tu edad, tu grupo (C2, C1, A2, A1) y la aportación mensual que puedes sostener.
- La herramienta calcula automáticamente tu horizonte hasta los 65 (o la edad legal de jubilación vigente).
- Puedes ajustar la rentabilidad esperada: conservadora al 5%, moderada al 7%, optimista al 9%.
- Te devuelve un gráfico interactivo con la evolución año a año.
- Separa claramente dos cosas: lo que aportas tú y lo que ha generado el interés compuesto. Ver esa línea separarse con los años engancha muchísimo.
Es gratis. No pide registro. Funciona desde el móvil. Ni siquiera almacenamos los datos que metes (puedes comprobarlo en el código fuente si quieres).
Calcula tu patrimonio de jubilación
La cifra exacta que puedes acumular en función de tu edad, tu capacidad de aportación y el tiempo que te queda. Todo en 30 segundos.
Abrir la calculadora gratis →Y una vez tengas tu número... ¿qué?
Muy bien. Has calculado que si metes 250 € al mes vas a llegar a los 65 con, pongamos, 290.000 € además de tu pensión. Ahora la pregunta es: ¿dónde meto esos 250 € y cómo me olvido durante 30 años?
El plan que seguimos la mayoría de los que llevamos tiempo en esto se resume en cuatro pasos sin adornos.
- Fija la aportación mensual mínima. La que puedas sostener pase lo que pase. Aunque sean 60 €. Mejor empezar con poco y subir que arrancar con 400 y abandonar a los tres meses por agobio.
- Elige el vehículo. Un fondo indexado al MSCI World es la opción más sensata para la inmensa mayoría. Si quieres profundizar, tenemos el artículo completo sobre MSCI World para funcionarios con plataformas, fondos concretos y comisiones.
- Abre cuenta y automatiza. Los dos sitios que usamos son MyInvestor (para fondos indexados baratos con traspaso fiscal) y Trade Republic (para ETFs con planes automáticos). Configura la domiciliación para el día siguiente al cobro. Que salga sola.
- Revisa solo una vez al año. Justo cuando haya subida salarial o cuando caiga un trienio. Ese es el momento de incrementar la aportación. Ni un minuto antes.
Y poco más. No hay un secreto oculto que los de traje esconden a los de la calle. No hay "estrategia avanzada" que valga la pena para el 99% de nosotros. Lo que hay es disciplina, constancia y matemáticas trabajando a tu favor durante décadas. Aburrido. Y eficaz.
Lo hemos dicho en otros artículos y lo vamos a repetir aquí: los de nuestro gremio tenemos la estabilidad laboral que otros envidian. Tenemos el tiempo que otros no tienen. Tenemos la nómina previsible que hace posible la automatización. Lo único que falta, demasiadas veces, es dar el paso. Abrir la calculadora. Meter los números. Y darse cuenta de que sí, de que es posible. De que no es tan difícil. De que llegamos.
Ahora te toca a ti. Haz tus cálculos de jubilación con la herramienta. Mira tu número. Y decide si quieres llegar a los 65 con él, o con uno más grande.